Hace algunos días, tuve que presentar en mi trabajo un taller para padres el cual abarcaba el tema que los padres son los primeros educadores de sus hijos, encontré este hermoso vídeo donde da cuenta de ello y que tan importante es reflexionar sobre lo que les estamos entregando...
domingo, 29 de abril de 2012
LOS PADRES LOS PRIMEROS EDUCADORES DE SUS HIJOS
Hace algunos días, tuve que presentar en mi trabajo un taller para padres el cual abarcaba el tema que los padres son los primeros educadores de sus hijos, encontré este hermoso vídeo donde da cuenta de ello y que tan importante es reflexionar sobre lo que les estamos entregando...
sábado, 28 de abril de 2012
EL NIÑO QUE NO QUIERE DORMIR
EL NIÑO QUE NO QUIERE DORMIR.
Un niño se resiste a acostarse por
diversos motivos. Puede tener miedo de la oscuridad o de no despertarse, o se
siente inseguro cuando está solo. Indudablemente, le gustaría más jugar o ver
la televisión y, en realidad, preferiría la compañía y atención de sus padres.
Los padres que siempre permiten al niño
permanecer levantado «sólo un poco más», tendrán siempre problemas con el
momento de acostarse. De ahí pues que para muchos padres, conseguir acostar a
sus hijos es una más de las batallas al final de un largo día, justo en el
momento en que ellos necesitan tiempo para sí mismos. Se debe decidir el
momento preciso en que el niño debe acostarse y, una vez decidido, proceder con
firmeza. Esto no significa que los padres deban ser absolutamente rígidos e
insistir en que el niño debe estar siempre en la cama a las ocho en punto,
aunque justo en aquel momento acabe de llegar papá o esté en casa el tío José.
Sin embargo, cuanto más capaces sean los padres de concretar el momento de
acostarse, más fácil será conseguir que el niño se duerma a una hora fija. Importante: No
utilice la palabra «oscuro» para indicar el momento de acostarse, porque en
verano con la luz de día esto será causa de problemas.
Crear
hábitos para ir a dormir
Los niños encuentran seguridad en la
rutina. Les gusta la seguridad de lo habitual y es importante disponer de
ciertos objetos con los que pueden contar. Por ejemplo, Besar a todo el mundo
antes de irse a su habitación y después todo el mundo tiene que ir a darle un
beso cuando ya está en la cama; a otros les puede gustar colocar todas sus
muñecas bajo la manta, junto a ellos.
Tanto los rituales como los detalles
reconfortantes de seguridad, tales como mantas viejas o perros de trapo, de los
que dependen algunos niños, les sirven para separarse de los seres queridos y
pasar del estado de vigilia al de sueño.
Los padres no deben reírse de los
hábitos del niño, pero por otra parte, tampoco deben consentir que se vuelvan
demasiado pesados. Se ha de limitar el número de juguetes que el niño se lleva
a la cama, por ejemplo, se puede llevar un libro y un juguete, que escoja.
Algunos niños alargan esto demasiado, lo que comporta quince minutos
adicionales para conseguir que, por fin, se vayan a la cama.
Hábitos nocturnos regulares
Unos
hábitos nocturnos regulares conseguirán que el niño sepa que el momento de
acostarse se acerca y que ha llegado el momento de parar. Se puede seguir esta
guía para establecer una rutina nocturna.
- Simplificar: Tomar en consideración el horario de la familia y las preferencias
del niño. No comenzar con normas que después no se seguirán. La rutina de
acostarse debe proporcionar una sensación de seguridad cálida, un final del día
confortable... Leer un cuento o comer una galleta o después del bañarse ayudará
a otros niños a entender que ha llegado el momento de acostarse. Utilizar
señales que hagan patente la rutina.
- El niño debe saber cuándo empieza la
rutina del momento de acostarse. Puede
ser tan simple como decir «el momento de irse a la cama es el momento en que
termina tal o cual programa de televisión.
- Mantener al niño calmado. Las peleas o los juegos muy activos inmediatamente antes de irse a
la cama, no preparan al niño para dormir. Algunos profesionales no encuentra
adecuado que la televisión este en la pieza de los niños. Media hora antes de
acostarse, el niño debe encontrarse relajado para cuando llegue el momento. Más
que una guerra de almohadas o un juego de pelota serán unas costumbres
sosegadas que incluyan la higiene habitual, la lectura, la narración de cuentos
o la música. Todo esto, que suaviza el momento de acostarse.
- Hacerlo especial. Lo
ideal sería que el momento de acostarse fuera cálido y acogedor. Tanto para los
padres como para el niño es un momento de calor y de seguridad. A muchos niños
les encanta escuchar una y otra vez el mismo cuento antes de irse a la cama. A
otros les complace escuchar cuentos inventados, mientras que a otros les
divierten las canciones infantiles como costumbre en el momento de acostarse.
- Se ha de ser flexible, pero también se ha de saber cómo terminar las
costumbres rituales. Si no se sabe cómo tomar la
decisión final cuando ha llegado el momento de apagar la luz y de dormir, la
rutina nocturna puede convertirse en algo cansado o interminable. Los padres no
deben permitir evasivas por parte del niño, ni dejarse convencer de seguir
leyendo «un cuento más». En vez de esto, se ha de anunciar de antemano las
historias que se leerán aquella noche y aferrarse a lo que se ha dicho. Hay que
decir al niño que «cuando el reloj marque las 9:30, ha llegado el momento.
Luces apagadas o en 15 minutos, el reloj sonará, lo que significa apagar la
luz». Quizás no es necesario dejar al niño en oscura, pero se puede ayudar con
una luz tenue.
- Colocar junto al niño todo lo que se
necesita para la noche: un vaso de agua, una cajita
con una linterna, su juguete favorito y la radio para escuchar antes de dormirse.
También puede ser útil hacer su habitación más atractiva, no significa
redecorarla sino cambiar algunos aspectos y que el niño sea participe de ellos.
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